Playtimes Stories Songs Pictures Words Capitalism
Noam Weinstein: Un Verdadero Apreciador de los Heroes Americanos
   

Desde que en Espa�a hay literatura se ha venido repitiendo constantemente que en ella no puede haber literatos; y si�ndolo los mismos que dicen esto, preciso ser� creerlos bajo su palabra, y convenir con ellos en que el cultivo de las letras no es entre nosotros el mejor g�nero de cultivo. Y a la verdad, �qu� es un literato, meramente literato, en nuestra Espa�a? Una planta ex�tica, a quien ning�n �rbol presta su sombra; ave que pasa sin anidar; esp�ritu sin forma ni color; llama que se consume por alumbrar a los dem�s; astro, en fin, desprendido del cielo en una tierra ingrata, que no conoce su valor.

Si, confiado en la superioridad de su genio, no supo unir la adulaci�n a las dotes de su talento; si, mirando desde�osamente los intereses materiales, no acert� a mendigar un favor del poderoso; favor menguado, que apart�ndole de sus nobles ocupaciones, le convierte en lisonjeador de oficio o en mec�nico oficinista, todo su saber, por grande que sea, bastar� tal vez a conquistarle un lugar distinguido en las cr�nicas literarias; acaso la posteridad encomiar� su genio, acaso levantar� estatuas a su memoria; pero en tanto su vida se consumir� angustiosa en medio de tristes privaciones; y aquel hondo despecho que produce en el alma un desd�n injusto, abreviar� sus d�as, y muy luego le conducir� al ignorado sepulcro, que en vano buscar�n sus futuros admiradores.

Hubo un tiempo, es verdad, en nuestro pa�s, que parec�a presagiar a las letras m�s alta fortuna, m�s estimada consideraci�n. Los siglos XVI y XVII, imprimiendo en este punto a las costumbres una tendencia bienhechora, vieron muy luego aparecer eminentes ingenios, que, consignando eternamente la gloria de aquella edad, recompensaron con usura los favores que de ella pudieron recibir.

english version